domingo, 26 de junio de 2011

ISIG EN TOMA!

ISIG está en toma por la Educación. No nos conflictuamos con esta palabra. Estamos en toma, pues nos tomamos el derecho a construir la realidad que queremos.
Esta Toma es abierta y exige cosas sencillas; que probadamente se pueden llevar a cabo:

  • Educación libre, o sea, sin roles de género, gratuita, laica, de calidad;
  • Asamblea Constituyente para una nueva Constitución;
  • Sanción para la prensa que desvirtúa y/u oculta la realidad
  • No más Ley Antiterrorista;
  • Pluralismo radical; sólo allí emerge la diferencia radical que desestabiliza políticas de la igualdad promovidas para unas pocos, por unos pocas que no consideran lo que éstas significan para la reproducción de la realidad excluyente;
  • Políticas de género que no traten exclusivamente la relación de desigualdad entre hombres y una mujeres;

Están todas invitadas a construir de las maneras en que nos plazca. Nosotras por el momento estamos:
  • Finalizando el estudio autogestionado de salud lésbica y bisexual en 11 países de LAC que lanzaremos el 28 de junio
  • Participando activamente de las tomas, paros, ocupaciones;
  • Construyendo ideas para el material educativo no heteronormativo
La toma no nos permite escribir mucho por el momento. Ya se vendrán más reflexiones, recopilación histórica enfatizando la emergencia del conflicto. Sin conflicto no hay transformación.

viernes, 3 de junio de 2011

II ENTREGA HISTORIA MOVIMIENTO LÉSBICO: El Encuentro Lésbico Feminista

En el verano del 2007 se realiza el VII ELFLAC. Ochy Curiel afirma sobre este encuentro que: Saca del letargo al lesbianismo feminista que percibíamos teníamos en la región y lo coloca dentro de un proyecto político autónomo y rebelde contextualizado en la realidad latinoamericana y caribeña atravesada por altos niveles de pobreza y de racismo, de conflictos armados y represión militar, lo cual hace trascender la visión de que el lesbianismo es sólo una práctica sexual diversa”.

En el ELFLAC 2007, se definieron políticas de movilización relacionadas con la conmemoración del trece de octubre como el Día de las Rebeldías Lésbicas en Latinoamérica y El Caribe; se amplió la propuesta política al enunciar en la declaración del encuentro la lucha en contra del neoliberalismo, racismo, clasismo. Incluyó también una marcha por el centro de Santiago que evidenció la ausencia de feministas institucionales y autónomas heterosexuales. Vale decir que en la década 2000 sólo ha existido participación masiva del movimiento feminista a una causa lesbiana en reacción al fallo de la Corte Suprema a Karen Atala. Casos como el de Mayra Espinoza estudiante lesbiana expulsada de su Liceo y graduada apresuradamente una vez que se ordenó que debía culminar sus estudios o el de Sandra Pávez impedida de hacer clases por ser lesbiana- ambos casos presentados a la Corte Interamericana de Derechos Humanos- no desencadenaron la misma reacción.

Lo anterior demuestra, aparte de una escasa vinculación política entre construcciones feministas llamadas institucionales y autónomas- héteros y lésbicas-  un debilitado proceso de gestión de  denuncia de estas últimas. Vale indicar que el caso de Mayra Espinoza movilizó las actuancias lésbicas de la época que prontamente constituyeron el Comité por la No Discriminación. Éste efectuó diversas denuncias vía “funas” de diversos casos de discriminación lésbica en especial a estudiantes de enseñanza media ocurridos entre los años 2003 y 2005. Dicha actuancia, relevantemente lésbica, articulada con otras organizaciones LTGBI no logró generar acciones masivas con apoyo del movimiento feminista, sino hasta el caso de Karen Atala[1].

Los nudos políticos que generan la relación de oposición entre autonomía e institucionalidad se delimitan con claridad en el Encuentro Feminista de Cartagena de  1996 en donde la autonomía - según describe Andrea Franulic en la biografía política de Margarita Pisano: “Se proyecta hacia una cultura distinta a la actual, que construye sus conocimientos fuera de la institucionalidad”. La discusión en Chile en el VII Encuentro Lésbico Feminista estuvo centrada en ella.

Finalizado el aquelarre lesbofeminista la misma Franulic indica: “El eje por medio del cual ELFLAC nos convocó “Pensando autonomía desde una rebeldía cómplice” se congeló en un slogan”. El ELFLAC -para Andrea- recordó la tendencia NINI, pues exaltó la unificación del sector autónomo, no confrontó las diferencias ideológicas producto de los proyectos políticos y promovió  estrategias de conciliación y consenso. El Movimiento Rebelde del Afuera defendió sus posturas en la lista ELFLAC; su práctica reflexiva- describí en un texto post encuentro- “originó el desborde de un grupo significativo de activistas lesbianas chilenas que superpusieron la ejecución del Encuentro a los resultados en torno al fortalecimiento político lésbico feminista, desde una emocionalidad que discurseó en femenino heterosexual”. Esta impresión- que se argumenta en base a los documentos elaborados por el Movimiento Rebelde del Afuera y en especial en base a los textos de Margarita Pisano, Andrea Franulic y Susana Opazo y las respuestas que generaron en las activistas chilenas, se producen – vale decir- al finalizar un proceso de ejecución desgastante y que, por cierto, no es extraño que defendiera los esfuerzos desarrollados en pro de la realización de dicho encuentro al enfrentarse a cuestionamientos ideológicos asidos a tensiones que rondaron la participación del MRA en el mismo encuentro.
Para Freya Schneider “Las corrientes Autónoma e Institucional se refuerzan con complicidad asolapada. La primera intenta dejar muy claro que no tiene nada que ver con la segunda, sin embargo, no es así. Que los Encuentros Feministas Autónomos, se desarrollen en los mismos territorios que los Encuentros Feministas Institucionales, habla de esto y de la supeditación de la autonomía a los escenarios que delimita la institucionalidad”. Schneider llamaba en su texto “Lesbo feminismo ¿Autónomo?” a evaluar la coherencia entre el discurso y la práctica autónoma en los ámbitos íntimos, privados y públicos, pues las contradicciones que describe impiden “la discusión, la reflexión y la construcción de mejores realidades para las lesbianas”.

Angelina Marín da otro cariz a la temática y enfatiza que “Las discusiones sobre autonomía desagregan y fragmentan al movimiento que se relaciona en función de juicios de valores que surgen desde la construcción de verdades absolutas por parte de activistas que dan poco espacio a la construcción colectiva”. Para Marín “La realidad lésbica y de las mujeres en general ya es compleja en razón de compatibilizar las exigencias de la vida, que finalmente entre tanta discusión y división más desmovilizan que movilizan el activismo lesbofeminista”.

No obstante no fue la discusión sobre autonomía e institucionalidad la causa de la disolución del Bloque lésbico. Éste -conformado en su mayoría por colectivas autónomas desde las cuales surgieron activistas que conformaron La Ekipa- se fracturó por relaciones de poder que ubicaron a unas en el proceso pensante y a otras- las más nuevitas- en el trabajo de ejecución. Vale decir que estas afirmaciones surgen desde las bocas de las mismas activistas lesbofeministas. Otras acusaciones vertidas en el proceso de cierre del Bloque Lésbico chileno se centraron en la forma inadecuada de hacer política y en la violencia ejercida por unas y otras[2].
Emerge en este contexto una autonomía mal amistada, que de igual forma se opone -en discurso a lo menos- a la institucionalidad feminista. Lo indicado sugiere un entrampamiento político del feminismo.
De este modo,  la relación del lesbofeminismo con el movimiento feminista se ve complicada por su heterosexualidad y además por las categorías de oposición Autonomía/Institucionalidad en donde un significativo número de lesbofeministas se denominan como autónomas y demonizan - algunas- lo que observan como un mayoritario feminismo institucional. En este escenario – es justo indicarlo - el propio concepto de autonomía está sujeto a conflictos y tensiones internas que han desencadenado cuestionamientos  a su propia constitución  en base a la maleabilidad del nombre que se adapta a prácticas políticas que en más de una ocasión más vulneran que consolidan el contenido de dicha concepción.

Relevante en torno al VII ELFLAC es que en menos de un año algunas colectivas que no se nombraban como feministas lo hicieron como tales. Esto- me atrevo a decir- se afirmó en el proceso reflexivo  que directa o indirectamente fue prodigado por el trabajo activista lésbico que se desplegó en pos del encuentro. Si bien este tipo de procesos puede generar el cuestionamiento en torno a actuancias políticas- se especula- con grandes grados de fragilidad frente a un no acabado proceso de comprensión de lo que esta definición implica, fundamentalmente da cuenta de la posibilidad de una(s) prácticas revolucionarias que facilitan la transgresión -en primera instancia- de la tendencia a construir el amor entre dos mujeres- un espacio del todo reducido- como el elemento fundamental de la lucha política lesbiana. En este proceso los conceptos de autonomía e institucionalidad implican una práctica que se internaliza y replica – a lo menos en los discursos-en base a grupos de pares que se articulan en espacios que son asociados a estas corrientes. Con esto no se inferioriza la capacidad individual reflexiva y los conocimientos e historias que a cada una vincularán con estos enfoques. Sin embargo, tampoco se descarta la influencia de constituir grupos de pares que es especialmente relevante en los procesos de constitución de la identidad lesbiana y que explica- en cierta medida- que la conformación de los grupos sea fluctuante en torno a los ingresos y salidas de lesbianas de los mismos. Vale decir –en base a esto último- que existe en las colectivas lesbofeministas chilenas con más de tres años de actuancia grupos de base y liderezas estables.


[1] Vale indicar que una vez ocurrido el fallo de la Corte Suprema especialmente las lesbianas del Comité por la No Discriminación desarrollaron actividades de autogestión para proyectar un proceso de denuncia permanente. Es importante recordar como Trabajos y Estudios Lésbicos se mantuvo con activistas de “punto fijo” en los Tribunales de Justicia denunciando el hecho; como lesbianas de MUMS favorecieron la constitución de Las Otras Familias como grupo político y como en esta misma sede se reunían para elaborar material que ampliara la difusión de esta aberrante discriminación.
[2] Esta descripción se obtiene de las grabaciones de los procesos de moderación del cese de Bloque Lésbico y en base a las cartas públicas que circularon en torno al tema.

viernes, 13 de mayo de 2011

INFORMACIÓN SOBRE LA LEY ANTIDISCRIMINATORIA

Es importante considerar los siguientes aspectos respecto de la Ley:

1.- La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2009) por el caso de Karen Atala e hijas emite recomendaciones específicas a Chile, respecto del desarrollo de acciones para prevenir, erradicar y prohibir la discriminación.

2.- Chile ha suscrito declaraciones internacionales que impulsan las acciones de no discriminación por orientación sexual e identidad de género.

3.- Que en el proceso de construcción de la Ley Antidiscriminatoria la participación de la sociedad civil ha sido escasa, lo que deja sólo en intenciones, las declaraciones de construir democracia participativa.

4.- Que en la reunión convocada por la Comisión de Derechos Humanos en el Ex Congreso, año 2006, fue manifestado abiertamente que la propuesta gubernamental no representaba las exigencias de la diversidad sexual. Las indicaciones realizadas no fueron, en su mayoría, consideradas por el parlamento.

Sobre el documento actual de la ley y algunas de sus falencias

1.- Se reduce la función del Estado sólo a la acción judicial. Esto implica que al ser presentado como una única vía de acción, elimina un abordaje integral de la discriminación, lo que incluye el desarrollo de políticas, programas, campañas y  otras  acciones al respecto.

2.- No se establecen las obligaciones que corresponden a los organismos del Estado lo que no los hace responsables de elaborar acciones en el marco de la no discriminación.

3.- No se enuncian las fuentes de las acciones afirmativas que se desarrollarán en el marco de la no discriminación. Desde un enfoque pluralista que pone al centro el derecho a la diferencia no se plantean las formas y mecanismos de representación “especiales” que generaremos para abordar la discriminación y para que nuestra voz sea considerada en el diseño de acciones que promuevan, intervengan , evalúen la discriminación.

4.- Se elimina la prohibición por discriminación basada en el género de las personas. Aparte de desconocer la relación asimétrica de poder que constituye sus contenidos se elimina la posibilidad de prohibir la discriminación por identidad de género y se transgreden normativas internacionales suscritas por Chile que la incorporan, como la de ONU el 2010 y la de OEA el 2011. Lo anterior afecta especialmente a mujeres, lesbianas y travestis.

5.- La discriminación se plantea sólo para efectos de esa la ley. No se hace en el marco de una prohibición general.
 Texto elaborado por ISIG

Ley Antidiscriminatoria: Pluralismo a la medida del poder hegemónico

La tramitación de la Ley que establece medidas en contra de la discriminación o Ley Antidiscriminatoria ha tenido una larga tramitación en Chile. Desde el 2002 fecha en que se presenta al parlamento hasta el 2011 el proceso ha sido una muestra permanente de la fractura del pluralismo democrático que existe en este país.
A continuación algunos argumentos que sustentan lo anterior:
1.- La ley se presenta con 55 artículos; el presidente Ricardo Lagos devuelve un proyecto de 08 artículos.
2.- Las estrategias de los grupos fundamentalistas se basaron en tildarla como ley homosexual, lo que habla de la construcción de la diversidad sexual como enemigo, a la vez que inferioriza el derecho a la diferencia de otros grupos minoritarios. Ambas situación significan exclusión.
3.- Las voces de la diversidad no están incorporadas. Estas sólo fueron convocadas en junio del año 2006 y las indicaciones que realizaron a la ley no fueron consideradas. Por lo anterior el pluralismo de la ley lejos está de representar un consenso democrático, pues ni siquiera ha permitido el desarrollo del conflicto.
4.- Algunas organizaciones LTGB se arrogan el liderazgo de haber construido y movilizado la ley. Compleja situación, en el marco de los puntos que se describen, pues la incidencia política se ha transformado en subordinación, sobre todo, porque en gobierno de Piñera se intenta:
·         Eliminar la prohibición de discriminación por género
·         Se reduce la función estatal a lo meramente judicial, o sea los aspectos preventivos, entre otros, no son parte de esta Ley lo que siempre fue un sentido de la misma
·         No se plantean acciones afirmativas, lo que es contradictorio con un enfoque pluralista cultural
·         Se plantea sólo para efectos de la ley, o sea, no se hace en el marco de una prohibición general

El pluralismo de este modo está hecho a la medida del poder hegemónico

domingo, 1 de mayo de 2011

I.- Inicios del Movimiento Lésbico: Tensiones con el heterocentrismo.

SELECCION DE TEXTO. ESTE ABORDA SOLO UNA ETAPA DE LO QUE SE DENOMINA MOVIMIENTO LËSBICO. SE ASUMEN LOS SESGOS DEL ESPACIO Y DE LA AUTORA. LA TRANSCRIPCIÓN DE LETRAS EN TAMAÑOS Y COLORES DESORDENADOS, ES SÓLO UN ERROR DE ESTE INSTRUMENTO QUE ESPERAMOS RESOLVER.

El surgimiento del movimiento lésbico se remite -simbólicamente- al asesinato de Mónica Briones, pero políticamente al feminismo incipiente que gestó la participación de algunas lesbianas en el II Encuentro Feminista en LAC. Allí se articuló un espacio no contemplado que reunió a más de 400 lesbianas y heterosexuales definidas y no como tales, pero todas feministas, para analizar esta conjunción que intentó en voz de Cecilia Riquelme “…Hacer real la diversidad plural del feminismo (…)”. Dicho encuentro y el asesinato lesbofóbico de Mónica trazan el nacimiento del Colectivo lésbico feminista Ayuquelén en 1984.

Ayuquelén funcionó en un espacio facilitado por La Morada lo que fue mencionado en una entrevista otorgada a revista APSI en 1987. Era la primera vez que se hablaba pública y políticamente de lesbianismo en Chile lo que inquietó a la fundación. En palabras de Riquelme “…Había muchas hétero-feministas que no querían ni saber de las lesbianas. En muchos encuentros feministas fuimos ignoradas del “menú”, incluso hay un montón de lesbianas que son parte del movimiento feminista pero que nunca lo asumieron políticamente (…) se reunió toda la plana mayor y lo primero que dijeron fue “¿A quién le pidieron permiso para dar una entrevista en La Morada?”. Y nosotras quedamos como “Ah, ¿entonces teníamos que pedir permiso? Descalificaron todo, y desconocieron algo que era lo más importante para nosotras: la visibilidad”.
La versión de Margarita Pisano- citada como quien extendió la invitación para  que se reunieran en el lugar- enfatiza que la actuancia de las Ayuque- en ese momento- ponía en riesgo la seguridad de un espacio que estaba en el ojo de la dictadura. Esta postura se refuerza a través de  la carta enviada por La Morada a la Revista APSI  que indicaba que “Ayuquelén es uno de los tantos grupos que se reúnen en su local, que las entrevistadas dieron al tema un tratamiento superficial y sensacionalista que sólo contribuye a reforzar los prejuicios existentes y que debieron prevenir las posibles represalias que la entrevista pudiera ocasionar a La Morada”.
Por un lado- lo indicado a la fecha- establece la relación de alianza natural del feminismo con el lesbianismo, en tanto, en ese momento no existió otro lugar político que les concediera un espacio de reunión, siendo Pisano- aún parte de La Morada- la que abre espacios a Ayuquelén. Por otro lado facilita lecturas que aluden a un feminismo “heterosexista”, descrito por Norma Mogrovejo en “Un amor que se atrevió a decir su nombre: La lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina”. Mogrovejo asume este pedazo de la historia del activismo lésbico feminista como una conducta recurrente en LAC basada en el miedo y la lesbofobia de los grupos feministas. Para el caso específico chileno- en base a que la historia se comprende en contexto- hago el alcance en torno a que no se puede obviar del análisis las implicancias de la dictadura que se vivía en el país en donde el movimiento feminista y de mujeres se establecieron como flanco de resistencia permanente. Lo anterior, por cierto, que no deja de lado la valiente exposición pública de estas activistas lesbianas que enfrentaron la dictadura militar y que pese al resguardo de sus nombres que se hizo en la entrevista, podrían haber sido objeto de su abismante violencia en condiciones que las desfavorecían del todo.
Para Beatriz Gimeno  la homosexualidad y heterosexualidad no son equivalentes son regímenes que cumplen distintas funciones sociales. “La heterosexualidad, el régimen regulador por excelencia, no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres”. Siguiendo esta línea se puede establecer que el feminismo tendrá comportamientos que difieren al sustentarse en las prácticas lésbicas u héteros de quienes lo profesen como ideología, lo que se expresa en este relato fundacional de la relación feminismo/lesbofeminismo.  

Una vía de análisis -no descartable en torno a sus contraposiciones- podría estar dada también en la juventud del movimiento lesbofeminista. Dicha juventud exacerba posiciones que ubicarán en lugares opuestos los conocimientos y las prácticas que como feministas desarrollan aquellas que poseen más experiencia y las que recién ingresan al feminismo. La madurez del lesbofeminismo sería de este modo un escenario interpelado simbólicamente por la experiencia del feminismo liderado por heterosexuales.

Susana Peña en el 2007 describe una asolapada evaluación de los conocimientos de Ayuquelén por parte de las feministas con más experiencia: “Las feministas en ese momento nos preguntaban por los marcos teóricos que manejábamos y yo lo único que conocía – exagerando- eran los marcos de los cuadros que pintaba. Nosotras nos formábamos; nuestra convicción era que las lesbianas se acercaran al feminismo”[1]. Desde la Su se establece que el feminismo era base de la conciencia lesbiana que Ayuquelén promovía; sin embargo, lo que podría haber sido fuente de fortalecimiento era fuente de interferencia a través de  velados alcances de una rigurosidad teórica feminista que a la vez y en la práctica no las incluía y que facilitaba- hago toma de posición- la inferiorización de la identidad  y práctica política lesbiana de las Ayuque.
La ruptura entre Ayuquelén y Fundación La Morada fue inicio de un proceso político que aún no supera las diferenciaciones identitarias y las exigencias políticas que desde allí emanan. Erica Montecinos sintetiza algo de lo que describo en una entrevista a Feministas Tramando “(…) Las lesbianas apoyaron cada una de las demandas de las feministas, pero cuando exigieron que sus demandas  fueran incluidas en los petitorios se vio que no habían roto con los prejuicios instalados por el heteropatriarcado y haciendo caso a su ego imagen, tampoco querían que se vinculara más el feminismo con el lesbianismo. Fue así, como las mismas lesbianas comenzaron entonces a alejarse de las feministas y a comprender que tenían que armar una lucha propia, sin alejarse, claro está de las bases del feminismo”.

A modo de resumen: En 1984 surge la Colectiva Lesbo feminista Ayuquelén;  en 1987 se realiza el I Encuentro Lesbofeminista en México. En ambos momentos la relación e influencia del feminismo “heterosexual” a la práctica lesbofeminista fue significativa. Para ello basta sólo considerar el espacio de reunión brindado por La Morada y la misma participación en los Encuentros Feministas que facilitaron la articulación de las lesbianas no sólo en Chile si no en toda LAC. En 1994 se conforma la Coordinadora Lésbica que participó de modo permanente en la organización del Encuentro Feminista que se realizaría en Cartagena en 1996[2]. Pese a lo indicado la articulación, alianza y/o conjunción política entre lesbianas y hétero feministas no logró consolidarse.
El 08 de marzo de 2006 asumía Michelle Bachelet como Presidenta de Chile. Ese mismo día el lesbofeminismo local y otras lesbianas no asumidas como feministas organizaban una actividad de autogestión que apoyaría la realización del VII Encuentro Lésbico Feminista en nuestro país. Lo que se propuso en el 2004 por varias activistas lésbicas -en donde un referente importante fue el desarrollado por aquellas que pertenecían a Trabajos y Estudios Lésbicos, T.E.L-  sería una realidad en el verano del 2007.
Vicky Quevedo, en medio del desborde emotivo que en muchas causó la elección de Bachelet afirmaba - desde el  escenario instalado en la Alameda- que las lesbianas de MUMS estaban allí. “Derechos de humanas; Derechos de lesbianas”- decía el lienzo que se confundía con la performance de los grupos de anarkas feministas. De manera distinta ambos grupos- las lesbianas y las anarkas- recordaban encender los estados de alerta. Una cantidad significativa de activistas lesbofeministas no estaban en esa manifestación. Agrupadas en la marcha feminista autónoma -que se realizaba en otro punto de Santiago- se preparaban al igual que las lesbianas de MUMS de aquella época, para el evento nocturno cuyo objetivo- ya mencionado- era recaudar fondos para el VII ELFLAC.
Las feministas- asociadas a la institucionalidad- que celebraban la elección de Bachelet ese 08 de marzo no estuvieron en La Habana Vieja lugar en donde las lesbo feministas desarrollaron la actividad de autogestión. Si había feministas autodenominadas y/o asociadas a la corriente autónoma. La tensión autonomía v/s institucionalidad feminista emerge con claridad y se manifiesta en la vinculación con el lesbofeminismo y también en su interior.
[1] Transcripción intervenciones desarrolladas en Foro: “La figura y la política lesbiana a través de la historia” organizado en MUMS por Toli Hernández y Freya Schneider. La mesa se abrió con Yuderkis Espinoza y se cerró con la presencia de las representantes de la colectiva lesbofeminista Las Moiras y la Colectiva lesbomuro activista Las Perlitas.
[2] La Coordinadora Lésbica participó del proceso de organización del Encuentro Feminista de 1996.

ISIG en contra de la violencia trans

La acción de ISIG se centra en lesbianas. Pensarlas, sistematizar su historia, construir conocimientos son  algunos de los focos de su acción. No obstante, ISIG también acompaña, asesora, produce material solicitado por distintos grupos, en donde se enfatiza la acción de colaboración a grupos y personas trans.
Esta semana ISIG acompañó a la líder porteña Zuliana Araya a una reunión con el fiscal Nacional Sabas Chahuán. El objetivo de esta reunión era generar acuerdos respecto de acciones que aseguren la disminución de la violencia que afecta a personas trans en todo el país.
Zuliana Araya, Presidenta del Sindicato Afrodita de Valparaíso, detalló las prácticas violentas con la cuales sociedad civil e instancias policiales agrede a personas trans. El fiscal se comprometió a enviar un oficio que establezca la especial atención que a nivel nacional cada Fiscalía debe poner en torno a la investigación de estos casos.

viernes, 15 de abril de 2011

FORO PAREJAS EN CONFLICTO

Las profesionales del área de Orientación Familiar se contactaron con ISIG para generar su participación en un Foro sobre parejas centrada en la temática lésbica.

En la actividad ISIG otorgó indicaciones respecto de la atención -que en lo ideal -se debe otorgar a lesbianas enfatizando la reflexión sobre los prejuicios y presupuesto sexuales que circulan alrededor, procesos de heteronormatividad, entre otros.

La actividad fue organizada por Orienta Sol como una apuesta abrir el debate de los profesionales en esta área y fortalecer sus intervenciones.

Orienta Sol se ubica en Londres 72 oficina Nº 3. La consulta aborda diversas temáticas de conflictos familiares - de parejas, hijas, madres, etc- desde un enfoque que enfatiza la no discriminación por orientación sexual,  tipo de familia entre otros.